domenica 16 maggio 2010

AQUÍ ESTOY, MÁNDAME


(Cf. Rito de admisión, PONTIFICAL ROMANO)

Cristo mandó: “Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.” Por esto, nosotros, conscientes de la solicitud de nuestro Señor por su Grey y teniendo en cuenta las necesidades de la Iglesia, nos sentimos dispuestos a responder generosamente al Señor, que nos llama, diciendo, como el Profeta “Aquí estoy, mándame”, confiando en el Señor, con la ayuda del cual esperamos ser fieles en la vocación.

La voz del Señor, cuando llama, debe descubrirse y discernirse mediante aquellas señales a través de las cuales las personas reflexivas conocen diariamente la voluntad de Dios. Y el Señor mueve y ayuda con su gracia a quienes ha llamado a participar del Sacerdocio ministerial de Cristo, mientras a los Obispo encarga examinar la idoneidad de los candidatos. Cuando hayamos conseguido la debida aprobación, seremos llamados y ordenados para el servicio de Dios y de la Iglesia con el sello particular del Espíritu Santo. Por el Orden Sagrado quedaremos destinados a continuar la obra salvífica que Cristo cumplió en el mundo. Así, asociados, a su debido tiempo, al ministerio Sacerdotal, serviremos a la Iglesia y edificaremos, con la palabra y los sacramentos, las comunidades cristianas a las que seremos enviados.

Por ahora, la Iglesia nos pide aprender cada día más a vivir según las normas del Evangelio y reforzar nuestra fe, esperanza y caridad, de manera que, ejercitando estas virtudes, crezcamos en el espíritu de oración y en el celo por ganar a todos los hombres para Cristo.

A partir de hoy, debemos cultivar con más intensidad nuestra vocación, especialmente aprovechando aquellos medios con que puede prestarnos auxilio y ayuda la comunidad eclesial delegada a tal fin. Nos encomendamos a las oraciones de todos Ustedes a fin que, el día que seamos ordenados, nos presentemos lo menos indignos a tan gran Don.