La expresión Quo Vadis Domine nace de la legendaria aparición de Jesús a Pedro cuando éste huía de Roma ante la persecución de Nerón. La leyenda dice que Pedro huía por la Vía Apia,
“pero cuando llegó a las puertas de la ciudad para alejarse, vio que le salía al paso Cristo. Cayó Pedro de rodillas en ademán de adoración ante el Señor, y le dijo «Domine, Quo vadis, a dónde vas?» Dícele Cristo: «A Roma vengo para ser crucificado de nuevo». Y díjole Pedro: «¡Cómo Señor! ¿serás Tú crucificado de nuevo?» Replicóle el Señor: «Así es, de nuevo he de ser puesto en cruz». Dícele Pedro: «Volveré atrás y seguirte he». Tras estas palabras el Señor subió a los cielos. Siguióle largo rato Pedro con la mirada y con los ojos arrasados en dulcísimas lágrimas. Y recapacitando en sí, cayó en la cuenta de que aquello le había dicho el Señor refiriéndose a su propia muerte, mediante la cual el Señor habría de sufrir de nuevo la Pasión: pues Cristo es, en efecto, el que sufre en sus escogidos, primero por la compasión de su misericordia y después por la fama de su glorificación” (Henryk Sienkiewicz (1846-1916)
En el lugar de la legendaria aparición hay una pequeña Iglesia con algunos detalles muy interesantes que compartimos con ustedes con estas fotografías: